domingo, 27 de abril de 2014

House of Ñ en el CELE de la UNAM


El pasado 19 de febrero tuve la oportunidad de participar en el primer Foro Internacional de Traducción Especializada, FITE 2014, con la ponencia titulada "La traducción de cómics como área de especialización". Debido a que no pude grabarla, la alternativa que tengo es compartirles el texto que escribí. Lo que se pierde son las explicaciones de los ejemplos presentados, pero el grueso del contenido se conserva.



INTRODUCCIÓN

La narrativa gráfica, también conocida por otros nombres como historietas, cómics, tebeos y arte secuencia, es probablemente el medio artístico menos reconocido y que más rechazo recibe al momento de nombrarlo como tal.

Con más de un siglo de edad, siendo casi contemporáneo del cine, mucha gente aun rechaza que los cómics sean un arte. Esta percepción generalizada repercute también en su tratamiento como material de traducción y área de especialización. A pesar de que la traducción de cómics en México representa una industria con más de 70 años de antigüedad, se ha dedicado muy poca atención académica a su teoría y práctica.

Debido a que el cómic es un medio artístico narrativo, nuestro primer impulso podría inclinarnos a creer que sólo se necesita el trasfondo de la traducción literaria para abordar éste otro tipo de arte. Sin embargo, el lenguaje de la narrativa gráfica se crea mediante la profunda y compleja interrelación entre texto e imagen, lo que da lugar a diversas particularidades, cuya comprensión es indispensable para la labor del traductor. Para empezar a ahondar en la naturaleza de esta interrelación, hay que partir de la tipología textual que opera en los cómics.


I.                  Tipología textual

I. 1 Globos de diálogo.
Este tipo de texto, posiblemente el más icónico y representativo de los cómics, abarca los diálogos, enunciaciones y pensamientos de los personajes en el panel.


Figura 1. Rachel Rising. Abstract Studios.

Los globos no son solo el espacio donde se coloca el texto que simula habla, sino también pueden habilitar una representación de diversos elementos paralingüísticos, como dicción, tono, cadencia y volumen, por ejemplo, en combinación con el uso de tipografías. En la figura 1, la reducción del tamaño de fuente sirve para indicar un descenso de volumen en el habla. En la figura 2, vemos la combinación de tres diferentes recursos: la forma del globo, el cambio de tipografía y la distribución irregular del texto para indicar diversas emociones y tonalidades en el habla.

Figura 2. Rachel Rising. Abstract Studios.

I. 2 Recuadros con narración  y anotaciones
Los recuadros de texto por lo general se sobreponen al panel y opacan parte de la ilustración, suelen contener narración ya sea en tercera persona o de alguno de los personajes, por lo que es común que dupliquen las funciones de los globos.

Figura 3. Watchmen. DC Comics.

I. 3 Paratextos
Éstos son los carteles, señalamientos, materiales impresos como diarios y otros elementos textuales que son parte de la composición gráfica. Aquí se incluyen también las onomatopeyas, las cuales son representaciones gráfico-textuales de sonidos ambientales o enunciaciones verbales no discursiva, como gritos, susurros, llanto, chasquidos, etcétera.


Figura 4. Locke & Key. IDW Publishing.

En este punto, cabe añadir la distinción entre paratextos intradiegéticos y extradiegéticos, dependiendo de si los textos son legibles para los personajes y si su lectura cumple alguna función en la historia o no. Las onomatopeyas casi invariablemente son extradiegéticas, es decir, solo son legibles para el lector.

I. 4  Títulos.
En este punto, la práctica se ha tenido que ceñir a diversos estándares y requisitos de cada  mercado editorial. Por ejemplo, durante algunas décadas, la Secretaría de Gobernación impuso la regla que los títulos de las revistas periódicas debían estar en español. Este criterio, que actualmente ya no se sigue, de incorporarse nuevamente sin duda provocaría rechazo en la mayoría de los lectores, quienes ya están acostumbrados a que los títulos se conserven como en el original, al igual que con los nombres de los personajes. Sin embargo, hay que tener en mente que tratándose de traducción no hay soluciones unívocas y universales, y que las estrategias que funcionan en un mercado pueden no ser óptimas en otro. Tomemos por ejemplo el cómic Chew, de John Layman y Rob Guillory.


Figura 5. Chew. Image Comics.

En su versión francesa, el título se cambió al nombre del protagonista “Tony Chu, Detective Cannibale”. En el mundo de habla hispana, tanto en la versión española de Planeta de Agostini como la mexicana de Editorial Kamite el título no se alteró. Sin embargo, en el tratamiento del subtítulo “Taster's choice”, que es el nombre del primer arco argumental de cinco números, sí hay una diferencia notable. Mientras que la versión española empleó “Al gusto del consumidor”, en la mexicana se aprovechó la oportunidad para una referencia a la cultura local, citando el bolero “Sabor a mí”, con la intención de apelar al interés de más lectores.


I. 5 Metatextos.
Estos son los textos adicionales que se incluyen en un cómic: editoriales, sección de cartas, página de créditos y otros anexos. También se incluyen aquí los textos que son referenciales a otras obras, como citas y epígrafes, que presentan una problemática particular para decidir si se propone una nueva traducción, y bajo qué criterios se realiza, o si se emplea alguna ya existente.


Figura 6. Watchmen. DC Comics.

II. Particularidades de la traducción de cómics
La primera particularidad de la que el traductor necesita estar consciente es la profunda interrelación que se da entre imagen y texto. Más allá de la noción simplista que el cómic es una forma híbrida de literatura y arte pictórico, la narrativa gráfica se crea en la compleja interacción entre los elementos visuales textuales y no textuales.

Un ejemplo de un uso sofisticado (ver figura 3) de esta interacción está en  los recuadros de texto de la  continúan la conversación entre dos detectives que analizan una escena de crimen, pero además funcionan como un modo de “pista narrativa secundaria” que agrega comentarios irónicos a la luz de la forma en que el asesinato ocurrió.

En este punto, tradicionalmente se ha enmarcado a la traducción de cómics en la categoría conocida como “traducción subordinada”. Carmen Valero Garcés la define de la siguiente forma: “Por subordinada se entiende aquella traducción en la que el texto se encuentra acompañado y, en mayor o menor medida, sometido a códigos extralingüísticos (visuales, sonoros y tipográfìcos fundamentalmente) que restringen y encauzan el margen de actuación del traductor.” (Valero, 77)

Ante este enfoque, otros autores destacan la importancia de tratar la traducción de este medio desde un enfoque semiótico que considera  que los cómics, antes de ser un medio con información textual, son un medio con información visual. Los textos que podemos ver, antes de ser letras, son imágenes en sí y son parte de una composición visual, tal como lo demostró Will Eisner.


Figura 7. A Contract with God. Baronet Press.

II. 1 Información incompleta
Esta particularidad se presenta especialmente en el tratamiento de series nuevas y que aún se están publicando. El traductor por lo general solo tendrá acceso al material que ya esté en circulación, sin información privilegiada por parte de los autores. En algunos casos, los giros y sorpresas en la trama pueden provocar que una elección de traducción resulte en una ambigüedad o error. Por ejemplo, cuando a un personaje se le menciona números antes de su aparición, y no hay un indicativo claro de su sexo, podría incurrirse en el error de atribuirle el género gramatical incorrecto.

II.   2 Labor supeditada
La tarea de integrar el texto traducido a la página depende de terceros, generalmente de un diseñador gráfico, cuya labor se ve habilitada o limitada tanto por la tecnología con que cuente, como por el tipo de archivos y los lineamientos que se reciben de la editorial que concede la licencia.

El tratamiento de los paratextos es el área donde más se destaca el carácter particular de la traducción de cómics ya que, al ser parte de la composición gráfica, depende de la forma en que se entreguen los archivos gráficos si modificarlos es viable, considerando la dificultad técnica, el tiempo necesario y deseable para hacerlo, las competencias del equipo de trabajo, así como la relevancia de dichos textos para el desarrollo de la trama.

CONCLUSIÓN

Este bosquejo de las particularidades de la traducción de cómics puede ser útil para considerar la incorporación de otros campos de conocimientos a su práctica. Por ejemplo, la mercadotecnia puede brindar información sobre los hábitos de lectura del mercado a donde se va a insertar un cómic, así como las posibles preferencias con respecto al uso de coloquialismos, formato de la publicación, costos, periodicidad y otras cuestiones que pueden repercutir en la labor del traductor.

La semántica puede ayudar al equipo editorial a valorar los signos no verbales que aparecen en las viñetas (lenguaje corporal, gestos) y el grado en que para su adaptación es deseable, o incluso indispensable, contratar ilustradores que puedan modificar las imágenes. En este punto, Nadine Celotti arguye que “El debate en la traducción de cómics se ha caracterizado por la perspectiva que la presencia de los globos son una limitante a la libertad del traductor, operando de forma muy similar a la sincronía de labios en el doblaje. Este concepto de la imagen como restricción suele ir de la mano con el concepto de la universalidad pictórica”(Celotti 34) .

Los cómics son un espacio de constante innovación en el uso de recursos ortotipográficos, como los signos de puntuación, por lo que conviene tener en mente la posibilidad de agregar usos no convencionales a las normas hispánicas.

La pragmática es el subcampo de la lingüística que se interesa por el modo en que el contexto influye en la interpretación del significado. El contexto debe entenderse como situación, ya que puede incluir cualquier aspecto extralingüístico: situación comunicativa, conocimiento compartido por los hablantes, relaciones interpersonales, etcétera. Tal como se explicó en I.1, en la narrativa gráfica los diálogos conversacionales son muy predominantes.

Con respecto al campo profesional de la traducción, es bien conocido el fenómeno de realimentación que se da entre academia, industria y sociedad. Las demandas del mercado propician el desarrollo de una industria, que a través de sus profesionales y practicantes coloca productos traducidos a disposición del público consumidor. Los hábitos de consumo incentivan los intereses personales que culminan en el estudio universitario donde está la oferta de conocimiento. A su vez, la academia se debe encargar de formar a los nuevos participantes, cuya preparación será la base del estándar profesional que se fije en la industria.

De la misma forma en que los traductores profesionales han invertido tiempo en adquirir el saber que tienen, es igualmente valioso que puedan aportar sus experiencias para contribuir al conocimiento colectivo.

Al igual que en otros campos especializados, la traducción de cómics también puede y debe ceñirse a criterios profesionales, y no es, como algunos podrían pensar, una labor plenamente subjetiva y arbitraria, o que puede realizar cualquier aficionado bilingüe.

BIBLIOGRAFÍA

Celotti, Nadine (2008). “The Translator of Comics as a Semiotic Investigator” en Comics in Translation. Manchester: St. Jerome Publishing.

Eisner, Will (1978). A Contract with God. Baronet Press.

Hill, Joe y Rodríguez, Gabriel (2008). Locke and Key. IDW Publishing.

Layman, John, y Guillory, Rob (2009) Chew. Image Comics.

Moore, Alan y Gibbons, Dave (1986). Watchmen. DC Comics.

Moore. Terry. (2012) Rachel Rising. Abstract Studio.

Valero, Carmen (2000). La traducción del cómic: retos, estrategias y resultados. Universidad de             Alcalá.

3 comentarios:

  1. Gracias, muy útil.

    Si me permites una duda: si hay espacio en márgenes, ¿está mal visto poner alguna nota sobre doble sentido perdido, origen del acento original, texto que no cabía (esto sería más feo....), etc? Cosas que ha sido imposible mantener al cambiar de idioma porque dependen del lenguaje o cultura original.
    Gracias.

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    1. Hola, disculpa la tardanza de la respuesta. Las notas del traductor son, en general, un recurso posible y legítimo de usar; en México he visto que por lo menos Televisa y Bruguera echan mano de ello ocasionalmente. Sin embargo, he notado la tendencia a evitar usarlos, en parte porque muchos lectores creen que estorba en la lectura.

      El asunto de qué tipo de comentarios o aclaraciones son válidos de ir en las notas es otro tema. De los ejemplos que das, el de acomodar texto que no cabía en el globo es algo que jamás he visto y dudo mucho que alguien lo proponga, y mucho menos creo que algún editor lo aceptara en dado caso.

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